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Cocina y Tradiciones - Iglesia y Gobierno, otra vez en choque
Ninguna reforma de la Iglesia puede venir dictada desde el poder político
25 de Septiembre de 2026

Echmiadzín: el «informe» del Gobierno es un ajuste de cuentas político y una injerencia en la vida de la Iglesia

La Sede Madre de la Santa Echmiadzín calificó de «anticonstitucional, anticanónico e ilegal» el informe sobre la Iglesia Apostólica Armenia que publicó el 24 de septiembre la Oficina del Primer Ministro de Armenia, y lo definió como una manifestación de ajuste de cuentas político, revanchismo e injerencia condenable en la vida interna de la Iglesia.

El documento oficial, de 74 páginas, fue preparado por el Centro de Relaciones Públicas e Información que depende de la oficina de Nikol Pashinian, por orden directa del primer ministro y en cumplimiento del programa de gobierno 2026–2031. Allí se enumeran 16 supuestas pruebas de una «crisis» eclesiástica y se propone una hoja de ruta que incluye el retiro del Katolikós Karekín II, la elección de un locum tenens, la adopción de un estatuto unificado y, finalmente, la elección de un nuevo Katolikós de Todos los Armenios. Desde Nueva York, Pashinian afirmó que la situación de la Iglesia es «mucho más grave» de lo que imaginaba y sostuvo que fue «capturada» por el Katolikós y un grupo de clérigos y laicos.

La publicación es el último capítulo de una ofensiva que el gobierno lleva adelante desde junio de 2025, cuando Pashinian exigió públicamente la renuncia de Karekín II. Desde entonces se sucedieron detenciones de arzobispos, una causa penal contra el propio Katolikós con prohibición de salir del país y, en agosto pasado, su descalificación como «impuro» desde la tribuna de la Asamblea Nacional.

El texto completo del comunicado de Echmiadzín es el siguiente:

«El llamado informe sobre la Santa Iglesia Apostólica Armenia, publicado por el Gobierno de la República de Armenia, es, en su contenido y en su forma, anticonstitucional, anticanónico e ilegal.

Redactado derrochando fondos públicos, sobre la base de acusaciones y falsedades difundidas en redes sociales y medios de comunicación, el "informe" es una manifestación de ajuste de cuentas político, de revanchismo y de una condenable injerencia en la vida interna de la Iglesia.

Consideramos oportuno reiterar la posición adoptada por la Asamblea Episcopal reunida del 17 al 19 de febrero de 2026 en la ciudad austríaca de Sankt Pölten, según la cual las autoridades de la República de Armenia deben:

– cesar la persecución contra la Iglesia y respetar su soberanía y autonomía, consagradas a lo largo de los siglos, basando las relaciones entre la Iglesia y el Estado en el respeto mutuo, la clara separación de competencias y la primacía del interés nacional;

– poner fin a la represión, mediante acusaciones fabricadas y calumnias, contra los clérigos y contra el Pontífice de Todos los Armenios, electo por la nación;

– actuar exclusivamente conforme a la Constitución de la República de Armenia, a su legislación y al derecho internacional, y mantenerse fieles a los principios democráticos proclamados, garantizando la libertad de conciencia, de religión y de credo, y asegurando la concordia social en lugar de la división;

– resolver los problemas y diferencias existentes con espíritu de diálogo, sin condiciones previas, y abstenerse de un discurso de ultimátum que no conduce a ninguna parte.

Es evidente que son las propias autoridades de la República de Armenia las que se empeñan en provocar una crisis artificial en la vida eclesiástica. Es inaceptable cualquier movimiento de reforma dictado por criterios políticos arbitrarios, maquinaciones e imposiciones. Los procesos para superar los desafíos que enfrenta la Iglesia Armenia y para su mejoramiento se llevan a cabo únicamente por decisión de sus máximos órganos canónicos.

Esta condenable política de debilitamiento de la Iglesia y de desprestigio del clero jamás podrá servir al bien de la patria y de nuestro pueblo disperso por el mundo, ni al fortalecimiento de su unidad, y mucho menos a enfrentar las pruebas actuales frente a las amenazas externas a la seguridad.

Sede Madre de la Santa Echmiadzín»

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